¿Qué hace esto aquí?: El Escorpión

Este jueves: escribir un relato con algún objeto o animal que esté fuera de contexto, es decir, que esté en un sitio donde no es habitual verlo.


En una larga noche de verano, mi cuerpo desnudo descansaba boca abajo sobre mi lecho de silencio y sueño. De pronto, sentí algo quisquilloso sobre mis glúteos. !Maldita sea! ¿Qué hace esto aquí?, grité, totalmente fuera de control al ver un escorpión con su encorvada cola.

Asustada brinque desde la cama y al observar el piso, lo vi inmóvil con las pinzas pegadas a su cabeza. Una pequeña sonrisa cínica se dibujó en mis labios y trate de apachurrarlo de un pisotón. Muy veloz escapó de la sandalia, y corrió hacia la puerta. Resignada me fui a la cama con la duda de que aún estaría rondando por mi estancia.

Comenzaba a tomar posesión el sueño, cuando de pronto sentí su viscosidad nuevamente trepar por mis piernas, acompañado de unos chasquidos y un fuerte olor a rocas húmedas. Quise moverme pero me fue imposible, la sábana resbaló y cayó como cascada al suelo, entonces pude ver con horror el cuerpo escorpulino de un negro artrópodo detenerse sobre mi pecho. Por sus piezas bucales se escapó un chillido cuando sus ojos resplandecieron ante los míos.

Sus pinzas agarraron mis manos, mientras su enorme aguijón se preparó para injectar su neurotóxica lujuria en mi chakra umbilical, lo intuí, porque pude olfatear su deseo por refugiarse en los ardores de una hembra mortal. Con violencia reaccione ante el fulminante pinchazo que, en segundos descargó su líquido tóxico, el cual, comenzó a viajar a través de mis arterias, por cada vena y pequeños vasos.

Me sentí en llamas, en fuego incandescente hasta sucumbir febrilmente a las fatales contracciones musculares del escorpionismo. Todo pasó demasiado rápido, me desperté sobresaltada, aletargada entre tiempo y espacio con la tierna aurora que apuntaba el celaje del noreste.



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