ELDE - reto 9

Escribir un relato que integre las palabras ‘luz’ y ‘cuadro’ como elementos relevantes del argumento.


Castillo real de Saint Jean-Jacques, primavera de 1838

Lady Coquette se escapó atravesando los jardines pulcramente cuidados de rosas salvajes, al lado sur del castillo. Más allá de la extensión del césped, divisó la casa prohibida estilo gótico llamada "la morada de los secretos"

Despacio abrió la puerta, al entrar, sus pasos resonaban con eco. Una brisa gélida sacudió su cuerpo y, un olor fuerte a nardos y azucenas le recordaron fugazmente la tumba de su abuela. Un gran salón vestíbulo apareció ante ella; lleno de antiguos muebles maltratados por el tiempo, las paredes estaban llenas de cuadros solo con duquesas, baronesas y condesas.

Un bello cuadro enmarcado, el más grande de todos le llamo mucho la atención. La de una mujer arrogante, esbelta, de tez blanca y cabello negro. Se acercó despacio al cuadro, para contemplarlo más detenidamente. En segundos, una luz muy brillante fulguró de los ojos del personaje que la dejó en estado hipnótico. De repente, ante sus ojos, el cuadro creció velozmente, como si fueran raíces extendiéndose sobre las paredes y el piso; hasta dejarla atrapada en su dimensión.

Escuchó risas y voces, provenientes de los cuadros, en los cuales, las cabezas, los ojos, la boca, de todos ellos comenzaron a moverse al ritmo de un espeluznante vals. Desde los ventanales gigantes observó el cielo tornarse negro, las magnolias de la noche se abrieron de pétalo en pétalo, lechuzas y murciélagos revoloteaban en el cielo carbón.

Lady Coquette permaneció enfrente del cuadro, sin desviar la atención. Una nube blanquecina en forma de silueta salió del cuadro; que al difuminarse, dejó ver la realidad de la lóbrega mujer.

- ¿Como estas, pequeña, Coquette? Soy la duquesa Fitz-Gerald. Recolectora de las doncellas vírgenes del castillo Saint Jean-Jacques. De acá no podrás salir nunca. La maldición del alquimista Grosbois te ha guiado hasta aquí. - le dijo, enseñando una dentadura corroída.

La pequeña Coquette vomitó y colapsó, sus manos temblaron. Sus ojos quedaron en blanco, tornándose amarillos y marchitos en cuestión de segundos, su cabello blanquecino, y su hermosa cara se desfiguró; quedando plasmada en otro marco de colección que adorno "la antesala del terror".



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