ELDE - reto 21

Crear un relato cargado de sarcasmo para describir la escena de unos recién casados que organizan en una cita con los amigos para ver en conjunto todo su reportaje de boda, incluyendo también la luna de miel.


- Por favor ponganse comodos. Les mostrare las fotos de nuestra boda y luna de miel, estoy ávida por contarles todo. - dijo, la duquesa Alysoun super contenta.

- De prisa, querida. No disponemos de mucho tiempo. - contestó la baronesa, en tono agridulce. Alysoun sacó de una caja de nácar un paquete de fotografías envueltas en papel crepé.

- Nos casamos en París. En el hermoso castillo Saint du Louvre, con su estilo colonial, y rodeado de frondosos cedros y olivos. - dijo, mostrándoles las fotos de dicho evento.

- !A ver, a ver!  ¿no es ese el castillo embrujado? dicen que todo aquel que se casa allí, le queda una maldición para siempre. - interrumpió, tomando un sorbo de té.

La envidia de la baronesa no tenia limite. La Duquesa semi sonrió, y dejó sus facciones en una mueca fría.

- Las superstición y la ignorancia van de la mano, mi querida baronesa. Nosotros no creemos en eso. - intervino Lord Masfiel, sutilmente con indignación.

La duquesa se apresuró a agarrar el siguiente grupo de fotos y continuó:

- Nuestra luna de miel en Madagascar fue mágica. Fue todo un aprendizaje sensual y sexual. Su experiencia y mi esmero nos llevaron a disfrutar esos días maravillosos. - dijo, mirando en la dirección de Lord Masfield y esbozó una sonrisa libidinosa.

- ¡Cielos! vaya suerte que no quedastes viuda en ese viaje, querida Alysoun.  - espetó Lord Lemour, con una carcajada irónica y maliciosa.

- Es una broma más pesada que la platina. -  replicó el ofendido.

- !Mira esta foto! Nos la tomamos en la reserva de Anja, el mejor lugar para ver los lémures de cola anillada. - interrumpió la condesa.

- !Que horror! que animales tan desagradables. - replicó, con mueca de disgusto.

- Y estas son en Sainte Marie, una isla situada al oeste con unas magníficas playas. ¿Qué te parecen? - concluyó, tomando un sorbo de la taza.

- No me pareció gran cosa, esta super explotada y sucia. Porque no fueron a Saint tropez, esa playa es única y majestuosa, me enloquecieron sus aguas turquesas. - comento, mientras se incrustaba el resto de la galleta en la boca.

- Fue una experiencia maravillosa. ¿Verdad, Alysoun? - preguntó, Lord Masfield.

- !Admirable, querido! - exclamaron los carnosos labios de la duquesa.
!Oh si, no lo dudo! - dijeron sus invitados al unísono, mirándose uno al otro y rodando los ojos.

Cuando la tertulia estaba por terminar, la duquesa lanzó una mirada furtiva antes de actuar. Echados á sus piés, dos pequeños Spaniels Japoneses de orejas largas esperaban la señal de su ama. En el justo momento, ella chasqueo sus dedos bajo la mesa, y los caninos procedieron a rociar con chorros de orina los pies de los invitados antes que estos se levantaran.




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