Las crónicas de Serendipity PRO

¡Saludos, navegante de historias! 

Esta es una novela corta de Fantasía Épica en la que estoy trabajando y que lleva por título genérico "Las crónicas de Serendipity" Estaré infinitamente agradecida con ustedes por leer y comentar, como también me gustaría recibir críticas constructivas. Si encuentras errores ortográficos o algo que es incoherente, debes saber que, ¡Esta historia solo es un borrador! 



Sinopsis


Un pueblo místico congelado en el tiempo ... una princesa de sangre púrpura ... una monarquía esperando ser liberada.  

Antártika y los Nigromántis amenazan con marchar desde el lejano Norte sobre las tierras de los Serendipitianos. El rey Nólar Fendley se enfrenta a la posibilidad de que la Tríada Kildare del reino sea disuelta.

La venganza de Antártika es cruel e inhumana. A medida que crece su poder, la única pregunta es si ella controla el Prisma Polar o la Prisma la controla a ella. Con un mal insidioso acechando en las sombras, la respuesta bien puede determinar el destino de todo Serendipity.


¿Podrá Sir Trevor Velhagen luchar y proteger a su verdadero amor y al reino del rey Nólar Fendley? ¿O se extenderá el caos y los condenará a ambos a la eternidad glacial?


La magia de las runas Dál Riata está regresando.


Y también lo son los antiguos enemigos de los Serendipitianos. 






Primera Parte:

Venganza de hielo


El príncipe Nólakwen estaba más enamorado que nunca. Su amiga de la infancia, la niña amable y sonriente se había transformado en una mujer seductora. Alta, esbelta, con una hermosa cabellera de rizos rubios. Su rostro encantador cautivaba el corazón del joven príncipe. Había heredado los rasgos faciales de su madre, la cortesana Marjân, entre los que destacaban sus ojos pardos y límpidos. El resto procedía del rey Nólar Fendley, su padre, y de sus antepasados. La joven Antártika y el príncipe Nólakwen siempre fueron inseparables. Los dos traviesos les encantaba correr por los jardines de palacio, montaban a caballo libremente. De chicos tenían un escondite secreto, un enorme árbol que se alzaba cerca de las puertas del palacio. Allí se escondían de niños de la vieja y siempre preocupada Nyah, su aya elfa, y de Überiem, el viejo mayor de la triada Kildare y primer consejero del rey, un hombre calvo, envejecido, de barba blanca y de expresión no muy amigable. Fue así que, cuando crecieron los adolescentes comenzaron una discreta relación sentimental, a pesar de que Nólakwen, el hijo de la reina élfica Alassë había sido comprometido desde los ocho años con Ivonnè, la hija del rey Nólar Fendley. 


Nólar Fendley y Alassë habían sido vecinos y amigos desde hacía muchos años. Siempre lucharon codo a codo para defender sus reinos de invasores. Ésta, había residido hasta entonces en la region de Vegétorix, por las lejanas montañas y riberas. Su etnia pertenecía a los elfos de sangre Zíðrens. Eran la estirpe más conocida y poderosa de entre todos los clanes. Sin embargo, la piel púrpura, elástica y flexible de su cuerpo se estaba marchitando con el correr de los años, debido a la falta de la energía ultravioleta de su astro Júniper. Los nativos de este planeta desde los albores del tiempo se autodenominaban "Los lazulum", por la emisión violeta con la que se alimentaban. La reina élfica Alassë, en un esfuerzo por conservar viva la especie, había tomado la determinación de mezclarse solo con hijos de reyes humanos, pero no tenía que ser con almas impuras o malignas. De esta forma podrian sobrevivir y multiplicarse todos los descendientes de su estirpe.


Antártika le parecía un sueño estar con el príncipe siendo quien era, siempre le había parecido demasiado pedir, demasiado inalcanzable. Ser simplemente la hija bastarda de una cortesana no le permitía a Antártika soñar con ser princesa, ni mucho menos mezclarse con la raza élfica de los Zíðrens. Esto se hizo parte de su convivencia diaria; a ella lo que le importaba era ser vista por su interior y ser amada. Pero la plenitud era algo que visualizaba muy lejano desde que descubrió la verdad de quien era su verdadera madre.


Marjân la madre de Antártika era, desde hacía veinte años, la amante del rey Fendley, la más hermosa y sensual de la corte. La bella mujer suscitaba las más diversas envidias y recelos. Era venerada por sus admiradores y odiada por sus compañeras, en especial por la reina Deidra. Marjân llegó al castillo siendo todavía una niña de corta edad. Poco sabía de los motivos por los que le habían traído al castillo, pero no tardó mucho en acostumbrarse; los manjares, la suculenta comida y los vestidos hermosos, le hicieron olvidar las penurias que vivía con sus abuelos, pues era sólo una niña hambrienta y sucia.  


—Siempre tendrás mi afecto, bella Marjân, desde el mismo momento en el que concebiste a mi hija. Pero hay algo que debes tener claro: nunca ocuparás el lugar de la reina, ni de nombre, ni por honor. 


Ella se entristeció el día que escuchó aquellas palabras. Se quedó totalmente destrozada, eso no fue lo prometido. Se sintió abandonada, sola y temerosa de la violenta reacción que tendría la reina, si se llegara a enterar algún día qué Antártika era hija suya y del rey. El secreto estaba muy bien guardado por la fiel Nyah, y su consejero Überiem que cuidaron de Antártika desde que nació, pero, ¿pero hasta cuando? Los rumores poco a poco fueron circulando por palacio, la corte real comenzó a sospechar.


El reloj del tiempo no se detenía ante nadie y Marjân podía asegurar que, el porte innatamente arrogante y soberbio del rey Nólar Fendley se había roto, como si llevara todo el peso del mundo sobre sus hombros. Deidra era cruel, mala como una arpía, siempre manipulo al rey con su juventud y poder de seducción. Todo lo contrario pasaba con Marjân quien era silenciosa, tranquila y discreta. Cada vez que veía a su hija, sentía que su corazón de madre se oprimía, la amaba y la protegía en silencio. Cuando Antártika creció la dieron como dama de honor a la malvada reina, y a pesar que fue educada en la corte del rey, entre tutores y juegos con las mismas hijas de la nobleza, su carácter fuerte, su actitud ligera e insolente, era admirado por unos y odiado por otros. Deidra se enfurecia, maldecía, le amonestaba y castigaba, pero su espíritu díscolo le mantenía en una guerra sin tregua.




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¡Gracias por la visita y lectura!
♥♥♥

Comments

  1. Espero que no borres tu anterior blog. No quisiera que se pierdan los relatos que escribiste para mis jueves y para otros jueves, con mis personajes.
    Saludos.

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  2. ¡Hola, Demiurgo!
    No. No he borrado nada. Todos los relatos están acá en este blog. Como he de borrar los tuyos, jamás! Gracias por visitarme y comentar. Regreso hasta el otro año.
    Te envió un beso

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  3. Te deseo que te vaya muy bien, seguro te espero hasta el otro año.
    Un abrazo.

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  4. Uy me gusta tu nuevo blog y aunque quise hacerme seguidora no pude. te extrañare ya sabes que cuentas conmigo y con mi cariño

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  5. Con este inicio de la historia la comprendo más, el origen de los personajes, de por si soy algo distraído.
    Te extraño!! Deseo todo te vaya muy bien

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